Beneficios de la fachada ventilada de madera

fachadas de madera ventiladas

Hablamos de uno de los sistemas constructivos más populares de los últimos años. Su uso se ha visto incrementado notablemente, tanto en la edificación de obra nueva como en la rehabilitación de construcciones antiguas. Un crecimiento que resulta lógico si tenemos en cuenta que las fachadas ventiladas permiten mejorar las condiciones térmicas y acústicas de cualquier elemento arquitectónico.

¿Qué es una fachada ventilada?

Desde su aparición en los años 60, este concepto ha ido evolucionando hasta nuestros días. Actualmente, nos ofrece la posibilidad de alcanzar un elevado nivel de eficiencia energética en las edificaciones. Además, se trata de uno de los sistemas constructivos más respetuosos con el medioambiente. Un factor a tener en cuenta en una sociedad cada vez más comprometida con revertir el cambio climático y preservar el planeta.

El aislamiento térmico utilizado en el cerramiento de cualquier edificio resulta esencial para evitar pérdidas energéticas. Si el sistema implementado es ineficiente o está obsoleto, se producirán fugas térmicas que desencadenan un mayor uso de los sistemas de climatización y encarecerán el precio de las facturas relativas al consumo energético. Las fachadas ventiladas son más eficientes, ya que cuentan con una cámara de aire no estanca, que favorece la ventilación entre el muro portante y el material de revestimiento.

Además, se incluye una capa de material aislante que puede colocarse tanto dentro como fuera de la vivienda. Sin embargo, es aconsejable instalarla por la parte exterior del muro de soporte, con el objetivo de que presente un mejor rendimiento ante los procesos de dilatación y contracción que surgen con los cambios bruscos de temperatura.  

Cómo funciona en verano

Durante las estaciones más calurosas del año, el sol incide de forma directa sobre el revestimiento exterior de la fachada calentando el aire de la cámara interior en lugar de impactar directamente sobre la edificación. El aire caliente disminuye su densidad y por convección asciende, lo que se conoce como “efecto chimenea”.

De esta forma, se evita la acumulación de calor en la fachada, el aire caliente sale por la coronación de la cámara, siendo sustituido en el interior de esta por aire fresco. Además, la corriente de aire continua permite evacuar el vapor de agua de forma constante, manteniendo el aislamiento seco y mejorando su comportamiento higrotérmico.

Cómo funciona en invierno

Al contrario de lo que ocurre en verano, con la llegada del frío este sistema de aislamiento permite mantener las temperaturas de interior estables, evitando las fugas caloríficas. En esta época, la radiación solar no es suficiente para generar estas corrientes de aire, así que la cámara acumula el calor y ayuda a alcanzar el confort térmico dentro del edificio.

Principales ventajas de la fachada ventilada de madera  

La madera se ha posicionado en los últimos años como la solución de revestimiento más atractiva, duradera y sostenible. Hablamos de un material natural que permite conseguir un acabado moderno y vanguardista. Además, este producto ecológico, de gestión sostenible, presenta muchas ventajas en el cuidado del entorno natural y una gran resistencia. Las maderas de castaño y de roble son variedades con una amplia durabilidad, por lo que son las más utilizadas para los cerramientos de exterior. ¿Cuáles son sus principales beneficios?

  1. Mejora el aislamiento térmico y acústico de la edificación.
  2. Permite alcanzar un importante ahorro energético al mejorar el comportamiento térmico de la construcción.
  3. Es totalmente impermeable, elimina las filtraciones y los problemas de humedad.
  4. Contribuye a crear un entorno más saludable. Hablamos de un sistema alineado con las exigencias básicas de salubridad en cuanto a higiene, salud y protección del medioambiente.
  5. Mayor durabilidad. Las fachadas ventilas evitan que las radiaciones solares o las inclemencias meteorológicas incidan de forma directa sobre el edificio, protegiendo así los elementos estructurales.

En Sierolam sabemos bien que la madera ofrece un sinfín de posibilidades técnicas y creativas en los proyectos arquitectónicos. En el caso de las fachadas, la elección de la especie más adecuada resultará esencial para incrementar su vida natural y conseguir un acabado funcional. La madera de castaño es la mejor solución para estos paramentos de exterior, ya que cuenta con dos cualidades básicas: estabilidad dimensional y durabilidad natural.  

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DH